La ex tronista de ‘Mujeres y hombres y viceversa’ rompió a llorar en su último vídeo al rememorar el cambio físico que había sufrido al empezar en la pequeña pantalla y que todavía sigue arrastrando: “Fabio sufre mis recaídas”.

Siempre pensamos que la vida de las famosas e influencers es un camino de rosas pero no siempre es así: no es ni la primera ni la última vez que hablamos de los problemas personales que sufren, a pesar de que vemos su vida perfecta en sus redes sociales.

 

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 Este lunes, Violeta Mangriñán, ha confesado los problemas de alimentación que arrastra desde hace unos años.

“Va a ser el capítulo más ‘heavy’ desde que tengo canal”. Así empezaba el capítulo Violeta en su vídeo de MTMad. “Me cuesta más hablar de esto que de los cuernos de Fabio. Es una cosa que me da mucha vergüenza, aunque luego pienso que vergüenza de qué. No quería que la gente se enterase. Es una cosa que me duele, me pesa mucho… y jolín, es algo jodido. Me cuesta hablar de ello, porque llevo ya como 2 años y medio con esto”, explicaba conmovida.

violeta mangriñán

El problema comienza hace 3 años cuando empezó en ‘Mujeres y hombres y viceversa’. Por un lado, acababa de finalizar con una relación tóxica y por otro, coincidió con que se dejó los anticonceptivos y empezó a sufrir un cambio hormonal y empezó a notar cambios en su cuerpo: “engordé 7 kilos”, declaraba la joven.

“Yo vi que estaba cambiado y que no estaba bien. No es que estuviera gorda, porque como máximo llegué a pesar 56 kilos (siempre había pesado 48 o 49), pero dejé los anticonceptivos después de 5 años y me dio un rebote. Y entré como en una depresión”.

Su ex amiga Oriana estuvo con ella en el momento que tocaba fondo:

“Quedé con ella y con Yasmina para tomar algo en una cafetería, y mientras ellas se comían un gofre con chocolate, yo me comí un pancake sin nada. Y recuerdo que ya en el coche, Yasmina iba de copiloto y le pregunté si podía buscar cuántas calorías tenía. Me dijo que un pancake sin nada tenía entre 400 y 500 calorías. Me puse loca a chillar y a llorar, y me acuerdo que las dejé en su casa, me fui a la mía, cogí mis cosas y me fui al gimnasio. Y después estuve 3 días sin comer. Igual una manzana al día, un mordisco de algo… y sólo bebía agua”. Fue ahí cuando se dio cuenta de que cabía la posibilidad de estar sufriendo una enfermedad y gracias a que comprendió su situación rápidamente pudo pedir ayuda a tiempo.

Actualmente, tras ponerse en manos de profesionales, vuelve a tener autoestima, pero de vez en cuando, continúa teniendo recaídas. “Me ha enseñado cómo comer bien y sano. Evidentemente, también como pizzas o chucherías cuando me apetece, pero como sano. Fabio, por ejemplo, sabe lo que es porque obviamente lo sufre conmigo, y sufre mis recaídas, pero sabe el esfuerzo que yo pongo” y añade: “Ahora me veo bien y me veo guapa. Tengo mis momentos en los que no, pero me veo bien”.

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